martes, 29 de abril de 2014

Pablo Picasso



Las obras del gran pintor malagueño Pablo Picasso se dividen según algunas etapas, dependiendo de la situación que el artista vivía en ese momento.
Etapa azul, transcurrida desde 1900 a 1904. Se trata de cuando Picasso llegó a París. Sus primeros años allí fueron duros, de desilusiones y estrecheces económicas.


Debido a esto su temática es humana, fundamentalmente de mendigos, pobres y lisiados; Se caracteriza por la utilización de colores fríos y azulados, que subrayan la impresión de miseria y desolación; Su estética recuerda la del simbolismo y al expresionismo.


 El viejo guitarrista








Pobres a la orilla del mar



Etapa rosa, que transcurre desde 1904 a 1906 En esta época el tener contacto con otros artistas y el apoyo de coleccionistas como Gertrude Stein, además de conseguir una relación amorosa favorecieron la salida de su pesimismo y el inicio de su etapa rosa. Su temática también es humana pero en esta ocasión son niños, adolescentes y personajes de circo como los arlequines los que protagonizan la etapa. Los colores son cálidos, predominan los rosas aunque como en la otra etapa sigue utilizando azulados; las formas se hacen más redondeadas.
Familia de acróbatas con mono

Saltimbanquis

Etapa precubista, de 1906 a 1907. En 1906 Picasso entró en contacto con Matisse, del cual siempre conservó una mutua admiración y enorme celo, la producción de Matisse transformó la obra de Picasso. Continúan los colores cálidos rosas por continuidad de la etapa anterior pero inicia una profunda preocupación por la recuperación del volumen.
Retrato de Gertrude Stein


ETAPA CUBISTA (1907-1914)
Uno de sus mayores precursores fue Cezanne. El cubismo surgió en el París de principios del siglo XX como una reacción contra el fauvismo, de la mano de Picasso y Braque. El término se empezó a utilizar en 1909. Muestra un rechazo de la perspectiva historicista y realista, existe una primacía de la línea y de la forma sobre el color y la luz, los objetos se enfocan desde todos los ángulos y puntos de vista posibles, hace uso de nuevos procedimientos expresivos en el cuadro, como el collage ideado por Picasso.
Se produce una acusada geometrización de las figuras; Paralelamente tiene lugar una reducción cromática, predominando los tonos ocres. Es el llamado Cubismo de experimentación. Su obra más representativa es  Las Señoritas de Avinyó presenta un prostíbulo de la calle Avinyó de Barcelona, en él encontramos cinco cuerpos de mujeres en posturas insinuantes, predomina el color rosa ya que el autor acababa de salir de esta etapa, sus caras recuerdan a la escultura ibérica y a la africana (con sus máscaras), son más clásicas las dos centrales, el frutero se sitúa en primer plano, es la primera obra en la que se rompe totalmente con el sistema de representación espacial renacentista.


De 1909 a 1912 experimentó un cubismo distinto llamado Analítico caracterizado por la descomposición de las formas y de los objetos en multitud de planos y el uso de una gama cromática muy apagada.
Hombre con clarinete








Mujer con mandolina



Cubismo Sintético (1912-1914) Supone cierta recuperación de algunas formas con unos planos mejor delimitados, además hay más color. En vez de analizar el objeto, lo sintetiza. Obras: Lo inició Picasso con Naturaleza muerta con silla de rejilla, todavía con una representación analítica pero con un hule pegado que le convierte en el primer collage de la historia.



Papiers Collage  (1912- 14). Picasso desarrolló el Collage añadiendo diversos materiales (sellos, periódicos, telas, estaño, zinc, etc.), llegó a incluir palabras enteras con letras de imprenta (como Journal).
Violín y partitura

 Botella de Marc .
ETAPA NEOCLÁSICA Y SURREALISTA
Etapa neoclásica (1918-1925). En Roma inició su trabajo de diseñador de decorados y trajes de Ballet, en 1918 se casó con la bailarina del ballet ruso de Diaghilev, Olga Koklova. Se inicia así un período neoclásico, al que toda Francia regresó tras la Primera Guerra Mundial.
Las Bañistas (1918)
Dos mujeres corriendo en la playa (1922)
Los tres músicos (1921), Picasso nunca abandonó su estética cubista como muestra en esta obra en donde representa a Max Jacop, Apollinaire y a él mismo, es un cubismo sintético de gran colorido donde la música se convierte en la protagonista del cuadro, también aquí manifiesta su pronta adscripción al surrealismo.



Etapa surrealista (1925-1936). Aunque el pintor siempre demostró su independencia se adentró en el surrealismo de forma sutil. Recrea atmósferas surrealistas y usa sus iconos como la mantis religiosa. La danza (1925), está inscrita en el cubismo sintético, pero las tres figuras son claramente surrealistas.




NUEVO CUBISMO
En la década de los años 30 inició una etapa neocubista, donde fusionó el surrealismo, el cubismo sintético y el expresionismo. Uno de sus temas favoritos fue el tema taurino, que adquirió una gran importancia en su obra. Lo representa como un ritual sangriento, y al toro como un símbolo de la naturaleza no civilizada.
El Guernica, cuya explicación se puede ver en la entrada anterior.


El Guernica. Museo Reina Sofía




La obra de arte que mas me inspiro y me causo sentimiento en el Museo Reina Sofía de Madrid  es el Guernica de Pablo Picasso, que tiene como motivo el bombardeo de Guernica. 
El Gobierno de la República Española encargó a Picasso un cuadro que decorara el Pabellón Español durante la Exposición Internacional de 1937 en París. Picasso realizó un cuadro expresionista expresando su visión del bombardeo y lo llamó Guernica. Ha pasado a ser una obra fundamental.
Esta obra es sin duda, una de las más tristes que se han pintado ya que representa un acercamiento a lo que significa una guerra, en este caso, un bombardeo. La monocromía del cuadro aumenta el drama.
Analizando el cuadro de izquierda a derecha vemos que los personajes son los siguientes:

* Un toro con cuerpo oscuro y su cabeza blanca, recuerda los temas taurinos que representaba Picasso antes de que pintara el cuadro.Se muestra confundido ante lo que ocurre a su alrededor.
* Debajo del toro, una madre grita de dolor al cielo mientras se arrodilla y toma a su hijo ya muerto entre sus brazos. 

* Abajo, a la izquierda, una cabeza degollada muestra la última expresión que realizó el guerrero degollado. Junto a él, un brazo se extiende como queriendo alcanzar algo, quizás, evitar que se escape su vida. 

* En el centro, arriba, una lámpara alumbra toda la escena, razón por la cual algunas figuras en el cuadro están en blanco y otras en tonos sombríos. 

* El Caballo, símbolo del dolor máximo, voltea y grita intensamente hacia el autor al ser herido gravemente.

* Debajo de él, un brazo cortado ya inerte, aun detiene la espada que ha sido partida y una flor, esto, para demostrar que la paz puede demostrarse inclusive en los objetos más simples. 

* Junto al caballo, una joven con sus miembros deformes se arrastra agonizando hacia el caballo para descansar de sus heridas. 

* Una cabeza de mujer entra por una ventana al igual que un brazo que sostiene una vela muy cerca de la lámpara de el centro. 

* Finalmente, una mujer levanta sus brazos y grita al igual que lo hace la madre en la parte izquierda. En esta sección se pueden ver algunas figuras triangulares las cuales imitan llamas de fuego al igual que en el bombardeo donde la ciudad se quemó por completo. 
Si bien, el cuadro no relata lo ocurrido en el Bombardeo de Guernica, si retrata la alegoría de lo ocurrido y también lo que aun venía de la Segunda Guerra Mundial. Es un cuadro pintado en un tiempo de guerra.
Es interesante comentar que en 1940, con París ocupada por los nazis, un oficial alemán, ante la foto de una reproducción del Guernica, le preguntó a Picasso que si era él el que había hecho eso. El pintor respondió: «No, han sido ustedes». Sin duda alguna es asi….. Es un cuadro muy triste pero es importante verlo para comprender los horrores de la guerra y saber porque nunca queremos que sucedan estas cosas.

viernes, 7 de marzo de 2014

Sorolla, el pintor del mar


SOROLLA
Su obra
Sorolla pintó magistralmente la pureza de la luz mediterránea, que descubrió observando el paisaje, la naturaleza o el mar con sus reflejos y ondas, buscando la instantaneidad y lo imprevisto, siendo así en gran parte naturalista.
Temáticamente Sorolla ha sido un pintor muy polifacético, con cuadros orientalistas como “El árabe examinando una pistola”, históricos (“Dos de Mayo”) y paisajes (“Jardín de la casa Sorolla”). Pero sin lugar a dudas el grueso de su producción lo componen retratos (“Clotilde en traje de noche”), marinas (“Descargando la barca”) y escenas costumbristas como “Pescadoras valencianas”, con las que hace denuncia social para demostrar la mala calidad de vida que había en la sociedad española.

Un tema especial para Sorolla fue el del mar, al que dedicó mucho tiempo y gran cantidad de obras, en las que también se pueden encontrar a los miembros de su familia disfrutando de las playas valencianas

La burguesía de los siglos XIX y XX tomó como nueva forma de ocio y de esparcimiento las vacaciones en la playa, y pasar temporadas junto al mar se convirtió en signo de poder social y económico. A partir de entonces el mar ya no era asociado exclusivamente al trabajo físico. Sorolla pinta ambos entornos en su producción: hermosas damas de blanco paseando y también pescadoras faenando. En esta ocasión se puede ver a Clotilde, su mujer, con una de sus hijas, disfrutando de un paseo por la playa.


Paseo a orillas del mar,  (1909 Museo Sorolla)
Paseo a orillas del mar (1909, Museo Sorolla)
 Sorolla capta la brisa marina con el movimiento de las telas de los vestidos, movimientos elegantes y sutiles que componen la imagen, con esos blancos relucientes foco de luz de la composición. Lo mismo ocurre con “Instantánea”.
Instantánea, Biarritz  (1906, Museo Sorolla)
Instantánea, Biarritz (1906, Museo Sorolla)
Otra de sus obras, “el balandrito”, posee una de las características más destacables de Sorolla, su capacidad para representar el movimiento de las olas y el juego de luces y ecos que éstas levantan con su movimiento. El cromatismo es asombroso, a la vez que su naturalismo y realidad..
El balandrito, (1909, Museo Sorolla)
El balandrito (1909, Museo Sorolla)
Esto mismo ocurre con otras obras destacables como es el caso de los “Nadadores de Jávea”, que con unos excelentes reflejos y transparencias, recrea un agua asombrósamente cristalina. Aquí se puede ver claramente como Sorolla juega con la luz y las sombras, yendo así al Modernismo, saliéndose de lo visto anteriormente.
Los nadadores de Jávea,  (1905, Museo Sorolla)
Los nadadores de Jávea (1905, Museo Sorolla)
 “El niño de la barquita” es una obra impresionante, cargada de dulzura y realismo. Además, en ella se aprecia la luz cegadora del sol en el verano valenciano, los brillos que produce en el mar, la piel y la arena y cómo la luz no la pinta blanca y la sombra negra, si no que juega con los colores, como a ocurrido en esta ocasión con el amarillo.
El niño de la barquita (1904, Museo Sorolla)
El niño de la barquita (1904, Museo Sorolla)

Dejando de lado los retratos o la pintura de personas, Sorolla también pinta paisajes marítimos donde la naturaleza es el fin único de su composición, o bien por ir acompañada de escenas costumbristas de pesca o la vida en el mar. En éstas destaca, sobre todo, la importancia que le da a la fuerza de la naturaleza, de la las olas o las velas de los barcos pesqueros.
Marina  (1880, Museo Sorolla)
Marina (1880, Museo Sorolla)
Playa de Valencia a la luz de la mañana
Playa de Valencia a la luz de la mañana
En esta otra marina, “Playa de Valencia a la luz de la mañana”, los barcos, pescadores y sus familias se entremezclan en la orilla de la playa. Los cascos de los barcos son masas estáticas que se contraponen a las grandes velas blancas que iluminan la escena hinchadas por el viento, mientras el mar levanta pequeñas olas que se rizan al llegar a la orilla, y lo mismo ocurre en la obra “Playas de Valencia por la tarde”. “La hora del baño” es otra pintura con similares características, sin embargo en ella destacan la incorporación de los bueyes, el barco fondeado en la orilla luchando por avanzar entre las olas, pero sin lugar a dudas lo más asombroso es el brillo de la luz reflejada en el agua.
La hora del baño  (1904, colección privada)
La hora del baño (1904, colección privada)
Playas de Valencia por la tarde  (1908)
Playas de Valencia por la tarde (1908)
El puerto de Valencia es un tema recurrente en la producción de Sorolla: en la obra del mismo nombre aparecen fondeados barcos pesqueros rodeados de niños, y al fondo algunos veleros y barcos de mayor envergadura, una clara distinción de clases. Otra maravillosa escena es “Barcos en el Puerto de Valencia”, una obra singular por la perspectiva que se ofrece, ya que podemos apreciar el interior de los barcos de recreo atracados.
Puerto de Valencia  (colección privada)
Puerto de Valencia (colección privada)
Barcos de pesca en el Puerto,  (1907)
Barcos de pesca en el Puerto (1907)
Para finalizar, el pintor valenciano dedica gran parte de su producción a los pescadores y sus familias, personas con las que convivió y a las que retrató en multitud de ocasiones, siendo esenciales para el carácter costumbrista de sus obras. “El pescador” es una de ellas, en la que que el pintor retrata a un joven en plena faena, con el mar y sus luces de fondo. Lo mismo ocurre con otra obra característica en su producción, “Pescadoras valencianas”.
El pescador  (1904)
El pescador (1904)
Pescadoras valencianas (1915, Museo Sorolla)
Pescadoras valencianas (1915, Museo Sorolla)